PEDES IN TERRA AD SIDERA VISUS

Asamblea de Tetuán 15-M. Foto: Pepe Alfonso para Aquí Tetuán

En la actualidad, cuando parecía que existía más allá de una crisis
económica, social, política y cultural, muchos hablábamos de crisis de
valores.
El ser humano, capaz de levantar ciudades, de crear una cultura, un
lenguaje como medio de expresión, una fluidez artística que a veces logra
intimar y batir, el ser humano parecía dormitar bajo una cortina de humo
que le cegaba con indignación.
No carecemos de valores, sólo estábamos dormidos.
Y sé que los valores nos unen porque lo veo con claridad en los ojos de
mis vecinas y vecinos. Cuando levantamos las manos al unísono como señal
de consenso, cuando se proponen acciones dirigidas al compromiso con ansia
de cambiar lo que nos rodea. Lo veo en esos ojos y en esas caras, que para
mí tienen nombre propio. Porque muchos de esos corazones ya se han hecho
un hueco en mi vida, porque trabajo conjuntamente con ellos en las
comisiones en las que colaboro. Porque compartimos con eco cómplice los
valores en los que creemos, porque he saboreado en el anochecer
confidencias que me han hecho esbozar sonrisas.

Porque cuando los necesito, ahí están para pintar pancartas y ¡ hasta
para crear un periódico!. Porque nos hemos unido para parar desahucios,
para manifestarnos contra lo que nos indigna y escandaliza. Porque río a
carcajadas cuando bromeamos sobre la lucha y lo que nos queda por delante.
Ojos y almas que tienen nombre propio, que se interrogan y me interrogan en
un intento de averiguar, qué podemos hacer para transformar el mundo en un
lugar más habitable y justo para todas y todos.

Porque me siento orgullosa de ser de Tetuán aunque lleve viviendo aquí,
apenas tres años. Porque les reconozco en el metro o cuando camino
pensativa por la calle, sumergida en mis pensamientos que posiblemente, no
sean muy distintos a los pensamientos de ellas y ellos…

Porque todas y todos tenemos metas. Porque nos sentimos comprometidos.

Por esto y por miles de cosas más, les agradezco que sean parte de esta
historia. Nuestra historia. La de ellas y ellos, la tuya y la mía. Gracias
porque podremos contarles a nuestras hijas e hijos, que formamos un
movimiento social capaz de organizarse desde el respeto. Gracias porque con
la generosidad de sentirnos libres, conseguimos poner nuestros valores como
única bandera.

Los pies en la tierra, pero la mirada, siempre puesta en el cielo.

Mar

*La imagen está tomada de Aquí Tetuán y es de Pepe Alfonso

Leave a Reply