Tetuán, febrero negro de ddesahucios. Primer asalto

Teresa contra Bankia
22 de Febrero – C/Berruguete, 5 (Metro Estrecho) – 11 h.

“Cuando llegó a Madrid con sus cuatro hijos procedente de Ecuador, Teresa alquiló un piso en el barrio de Tetuán. Cerca de su vivienda, tenía una sucursal de Tecnocasa, cuyos agentes comenzaron a bombardearla con publicidad: “Pagar un alquiler es tirar el dinero. Te ofrecemos una casa en propiedad por una cuota mensual inferior. Es una inversión, el futuro de tus hijos.” A Teresa, desde luego, nadie la puso una pistola en la cabeza. Pero la engañaron. Sus ingresos no eran suficientes para contratar una hipoteca… ¡ningún problema! Un copropietario y dos avalistas garantizaban que, en caso de impago, el banco pudiese arramplar con la nómina y los bienes de cuatro trabajadores. En menos de un mes todo está arreglado: inmobiliaria, banco, notario y gestor bailan al unísono. Ella sólo tiene que firmar. “Sin complicaciones. ¿Ves que fácil?”

“No te preocupes, la cuota mensual no va a subir”, le dicen. En cuestión de meses, se dobla. De los 900€ iniciales pasa a 1890€. Entonces llega la crisis y el trabajo comienza a escasear. Teresa lucha por seguir pagando, pero una grave enfermedad le obliga a darse de baja con tres hijos a su cargo. En la actualidad vive de su pensión y tiene un certificado de incapacidad permanente. Tras doce años trabajando en España, su única salida consiste en regresar a su país. Sólo le pide a Bankia que le deje marchar en paz, libre de deudas. La entidad financiera ha estado cobrando durante años, ha aplicado intereses abusivos y se ha adjudicado su casa por el 50% del valor de tasación. Con la entrega de la vivienda el préstamo debería estar más que saldado. Pero Bankia siempre quiere más…su avaricia sólo puede ser frenada a través de la presión y la resistencia colectivas. Por eso Teresa necesita nuestra ayuda para conseguir la condonación de la deuda.

Teresa ha intentado luchar sola, pero una persona nunca puede con Bankia. Cuando comenzó a tener problemas para afrontar su hipoteca, acudió a la sucursal de Ofelia Nieto a solicitar la dación en pago. La directora se negaba a recibirla porque “estaba harta de las mentiras de los inmigrantes”, a los que acusó de cambiar constantemente de opinión y no ser de fiar. La discusión, los gritos y las humillaciones fueron una experiencia traumática para Teresa, que nunca se atrevió a volver a la sucursal. Bankia venció utilizando la intimidación y aprovechando su delicado estado de salud. Después de mucho tiempo, Teresa regresó a la sucursal y comprobó que la directora había cambiado. Esta vez no tenía miedo: iba acompañada de varias personas de nuestra asamblea. Nos recibieron con una educación exquisita, pero aseguraron que no podrían tramitar una solicitud de ese tipo. La próxima vez seremos más, haremos más ruido y Bankia será más pequeña. Porque si nos apoyamos mutuamente, si caminamos juntos, crecemos y somos más fuertes”.

*Este texto es un estracto del artículo sobre los desahucios del mes publicado en el número de febrero de Comunicate-tuan por la Comisión de Desahucios

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