Texto de la comisión de política sobre 25S

Los eventos del 25S y días sucesivos, en cuanto a movilización e impacto mediático, han sido un éxito, superando las expectativas que incluso tenían sus promotores, seguidores o detractores, reactivando de alguna manera la contestación social y al propio 15M, en donde no teníamos un consenso claro al respecto, pero ha dejado muchas preguntas en el aire y ha puesto de manifestado las carencias.

Como sabemos, tras las cinco semanas que duró la acampada en Sol, las asambleas del movimiento 15M en los barrios se han achicado bastante. Sin embargo, en ese tiempo hemos llevado a cabo muchas acciones de denuncia, desahucios, movilizaciones y jornadas de debate, esclarecimiento e información sobre muchos aspectos sectoriales, políticos y económicos: La ley Electoral, el cambio de la Constitución, la Reforma Laboral, la dación en pago, la privatización del Canal de Isabel II, la Ley de Alquiler, el IVA, los Presupuestos del Estado, Sanidad, Educación, etc, etc, etc

Aunque la acción concreta sectorial, barrial y local es necesaria y adecuada, algunos pensamos que en la situación en que estamos exige una repuesta global, puesto que global es el problema que causa todos estos efectos, y previsiblemente los seguirá causando. El propio 15M surgió como contestación global a un sistema que actualmente se muestra como profundamente antidemocrático, con un sistema electoral caduco (metiendo un sobre en una urna cada cuatro años) y mentiroso (incumpliendo sin ninguna vergüenza las promesas electorales), que favorece con sus políticas de mentira y estafa los intereses de la minoría económica y la élite financiera, muy alejada de los intereses de la mayoría.

El problema central ni siquiera es una determinada ideología, es que el sistema que está causando esto no está legitimado y no es democrático. Es decir, que el pueblo no esta empoderado, no está representado en las supuestas instituciones democráticas y no vemos como, intentando tapar los agujeros que va causando en su camino, esta situación vaya a cambiar. Es cierto que es ingenuo pensar “tomando” el congreso (en el hipotético caso que eso fuera posible de una manera no violenta) él problema se solucionaría, (aunque en ese sentido tendríamos tal vez que mirar a Islandia) y también tienen razón aquellos que dicen que el cambio tiene que ser más profundo puesto que además tiene sus características de déficit moral y de compromiso con lo social… pero siendo el problema global, creemos que es necesaria una respuesta política, de objetivos claros que tengan como centro la propia regeneración democrática.

En cualquier caso, en este sentido animamos a todas las personas de esta asamblea a que aporten su propia reflexión a este tema y participen en el proceso constituyente que la coordinadora 25S ha puesto en marcha.

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