Síntesis* del encuentro “Entender mejor las agresiones a la Sanidad Pública”

     * La parametrización del carácter sintético de este escrito aparece al final del mismo.

Una de las cadena de justificación que emplean para explicar la privatización de la sanidad, y en general los recortes sociales, es la que dice que dada la deuda y el déficit es una exigencia ahorrar y para ello se privatiza. Ante esta cadena argumental nos tenemos que preguntar:

  • 1. ¿El déficit y la deuda exigen recortes?

En primer lugar, la deuda no se va a controlar se hagan los recortes que se hagan. El aumento de la deuda en mayor parte no se debe al déficit de caja, sino a la refinanciación de la misma deuda, en tanto que el tipo de interés es ahora más elevado que cuando se establecieron las obligaciones que van venciendo. Se entiende pues que la deuda sólo se puede empezar a controlar, con las reglas presentes, si se produce un crecimiento que haga bajar los tipos de interés. Y así la capacidad del ahorro para afectar a la deuda es mínima.

En segundo lugar, el déficit es una relación entre ingresos y gastos. En el contexto actual, de nuevo sin entrar a cuestionar el estado de cosas presentes, sería más efectivo, además de más justo, para controlar el déficit aumentar los ingresos que recucir los gastos sociales. En efecto, sólo con la persecución del gran fraude fiscal, con el cobro de las deudas pendientes por juicios se afectaría significativamente el déficit, y de una manera más radical si se eliminan las diversas bonificaciones fiscales o las de los impuestos de sucesiones, transacciones y patrimonio, o se establece un pequeño impuesto a las transacciones financieras.

La respuesta en consecuencia es no. De forma que lo que está pasando es que la confluencia teórica entre los intereses presentes del sector empresarial-financiero de ganar dinero y la necesidad declarada de ahorrar por parte del Estado (que como tal necesidad hemos determinado como falsa), se pone en práctica a través de la privatización de los servicios sociales. De si esa confluencia teórica es tal que así en la práctica, o si, en verdad, tal ahorro ni siquiera se produce, en la medida de que lo que hay es un saqueamiento de los fondos públicos en beneficio de ese sector empresarial-financiero nos ocuparemos en la tercera pregunta.

  • 2. ¿Los recortes tienen que ser en sanidad y en servicios públicos?

El modelo sanitario en España estaba compuesto antes de 1986 por un sistema de aseguramiento personal por contribución laboral con beneficiarios, la sanidad privada y la beneficiencia. A este modelo se puso fin con la Ley General de Sanidad en la que se establece la cobertura universal, la financiación a cargo de los Presupuestos Generales del Estado y la provisión de servicio pública. Las reformas están encaminadas a la introducción de excepciones en la cobertura universal (de momento extranjeros sin papeles pese a que pagan impuestos indirectos), a la introducción del repago en la financiación (con la distinción entre servicios básicos cubiertos, servicios parcialmente pagados y servicios excluidos de la financiación por los PGE) y a la privatización del servicio con una vuelta al modelo de asegurados.

La posibilidad de este proceso, como muestra la reforma constitucional que anteponía el pago de la deuda al mantenimiento del Estado de Bienestar, se debe a que la Ley General de Sanidad y, en general, el mismo Estado de Bienestar, no se debe a un reconocimiento de los derechos sociales como efectivos derechos fundamentales que el Estado debe garantizar, sino a un pacto social por el que la población pagaba impuestos a cambio de servicios sociales. De modo que una efectiva transformación del modelo sanitario exige una reforma constitucional que blinde esos derechos sociales y establezca un gasto mínimo en los mismos. Pues sólo así la valoración de la eficiencia de la gestión en los servicios sociales no adquiere un cariz económico que no tiene de suyo, sino, en el caso que nos ocupa, de preservar la salud de la ciudadanía de la mejor forma posible.

Desde la perspectiva de los derechos sociales como efectivos derechos fundamentales si se puede considerar la posibilidad de hacer recortes, pero en los gastos superfluos y en aquellos gastos que a quien apoyan es a gente con recursos, no los gastos en los servicios sociales y en el apoyo a la gente que lo necesita. Pues en estos tipos de gastos, lo que debe haber es reformas para mejorar, pues, por ejemplo, nuestra sanidad no tiene cobertura para la salud de los dientes y nuestra educación adolece de carencias en escuelas infantiles. Por contraposición a estas exigencias de justeza, algunas consecuencias de esta privatización son que:

– Lo que se privatiza es el aseguramiento per cápita del servicio, de forma que cuanto más ahorren en los tratamientos, en la maquinaria y en el empleo de profesionales, mayor va a ser su beneficio. Y aún más, dada la lógica de rentabilidad de la asistencia privada, la asistencia pública se va a quedar mayoritariamente con los pacientes que por su mayor gravedad conllevan un mayor gasto pese a los recortes en sus ingresos (lo que pese a la deficiencias de calidad sanitaria que denunciamos en la sanidad privada conllevará una mayor mortalidad comparativa en la sanidad pública).

– Hay un cambio continuo en el accionarado de las concesiones, de forma que la gestión privada no sólo entraña los riesgos propios de descubiertos, sino que supone una difusión de información confidencial en perjuicio del paciente. De hecho ya hay aseguradoras que se han introducido en el área sanitaria que podrían calcular las pólizas de sus pacientes con información privilegiada.

  • 3. ¿El recorte de sanidad se hace de forma lícita, es decir, supone efectivamente un ahorro?

Se produciría un ahorro significativo si se mantiene la sanidad pública controlando las bonificaciones a la sanidad privada y ahorrando el gasto que se está produciendo para privatizar la sanidad (incluyendo la construcción en Madrid de 8 grandes hospitales para la gestión privada). Sin embargo, lo que se extrae de los Presupuestos de Sanidad de la Comunidad de Madrid es que no se da un ahorro sino un trasvase de fondos públicos al sector privado. Ese transvase va a suponer un deterioro de los hospitales de gestión pública (mayor lista de espera y mayor mortalidad) que va a servir de justificación para el mismo proceso de privatización que lo provoca sigua su curso.

  • Conclusiones: ¿Cómo cambiar las cosas?

El primer paso para poder cambiar las cosas es la difusión de la gravedad de la situación y de posibles alternativas para hacerle frente de raíz, pues sólo a través de un emprobecimiento de la ciudadanía en una dirección consonante puede dar frutos. Así, tenemos que empezar por valorar la sanidad que tenemos, comprender que la conyuntura actual en la que la ruptura del pacto social, que permitió construirlo, por empoderamiento del sector empresarial-financiero de corte neoliberal a nivel internacional (unido a la corrupción que a nivel nacional sufrimos) hace inviable un retorno de dicho pacto, y que, por tanto, debemos producir una alternativa al neoliberalismo. Un proceso en el que debemos de tener presente, por un lado, que las continuas agresiones que venimos sufriendo está politizando a gran parte de la población en periodos anteriores despolitizada y que esta crisis para los grandes capitales no sólo es una ocasión de ganar dinero, sino una preocupación, porque la desestabilización que se está produciendo puede llegar a trastocar el funcionamiento del propio sistema.

Para que en la práctica este proceso de cambio sea efectivo es preciso formar espacios abiertos de participación, al modo de las asambleas abiertas de los hospitales. Espacios que deben estar orientados, en primer lugar, a transformar las instituciones políticas a fín de que sean espacios realmente democráticos dónde se preserven la transparencia y la efectiva participación ciudadana en la toma de decisiones y, en segundo lugar, a enfrentar las consecuencias de las reformas que estamos sufriendo. En esta última dirección, se están organizando redes de profesionales del sector sanitario y grupos de acompañamiento formados por ciudadanos que se plantean las diversas resistencias presentes a la atención sanitaria universal y gratuita y afrontan la cuestión dialógicamente y activamente en los centros de salud de la sanidad pública.

 

* La decisión de ofrecer esta síntesis no surge previamente al encuentro, sino una vez realizado dicho encuentro a raíz de su elaboración. De ahí que las notas recogidas durante el encuentro no fueran exhaustivas y en consecuencia tampoco lo sea esta síntesis. Partiendo de esta deficiencia mayor, cabe particularizar las principales deficiencias de esta síntesis en relación al encuentro, repasando las diferencias que se observan en su estructura respecto de la estructura del encuentro.

La estructura de esta síntesis responde en su mayor parte a una estructura argumental planteada en el primer taller “¿Tiene algo que ver el gran poder alcanzado por las finanzas con el desmantelamiento de la sanidad pública? ¿Qué relación hay entre la privatización de la sanidad, los recortes y la deuda pública?”. En ese taller hubo un análisis de los Presupuestos de Sanidad de la Comunidad de Madrid que no recogemos, en torno al que en esta misma página publicamos un Flash y que en función de la voluntad de la Asamblea cabe ser reproducido en alguna de sus siguientes reuniones.

Del segundo taller “¿Es más eficiente la sanidad privada que la pública? ¿Qué consecuencias trae la gestión privada de la prestación de los servicios médidos?” apenas se recogen algunas ideas, en la respuesta a la segunda pregunta de esta síntesis, que se replantearon en el plenario porque las notas las recogimos en el tercer taller simultáneo con dicho segundo taller.

Respecto del contenido del tercer taller “¿Cómo ser eficaces en la defensa de la sanidad pública?¿Cuál es el papel de la ciudadanía, los partidos y los sindicatos?¿Cómo organizar la resistencia?” no entramos en concreciones y repartimos el contenido recogido entre las respuestas a la segunda pregunta y la conclusión de esta síntesis.

La conclusión de esta síntesis responde a la pregunta principal que marcó el debate del plenario de los encuentros.

 

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