Sin pensiones justas no hay sociedad justa

La reforma de las pensiones de 2011, que entró en vigor el 1 de enero de 2013, fue un retroceso social para las personas sin largas carreras de cotización, en su mayoría mujeres por haber cargado con los cuidados sociales. Se nos dijo que con ese sacrificio se aseguraba la sostenibilidad del sistema y que no sería necesaria otra revisión hasta 2032.

En abril de 2013 el Gobierno nombró un comité de “expertos”, muchos vinculados a la banca y las aseguradoras, para que propusieran nuevos recortes. Sus 12 miembros, con un único voto en contra, presentaron sus propuestas a inicios de junio. Si se aplicasen, bajarían todas las pensiones contributivas, las ya existentes y las futuras, burlándose del espíritu del artículo 50 de la Constitución: “Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad”.

– Proponen que el IPC ya no se tome en cuenta para la actualización anual de las pensiones contributivas, por mucho que suban los precios. Quieren cambiar las leyes para quitarnos las garantías que se lograron con luchas sociales como la huelga general del 14/12/1988.

– Proponen que la actualización de las pensiones se base sólo en los ingresos y gastos del sistema y en previsiones sobre su evolución. El método que proponen puede llevar a que todas las pensiones contributivas, casi año tras año, suban menos que el IPC, perdiendo poder adquisitivo, pudiendo incluso bajar en valor nominal en el caso de las pensiones que se generasen tras entrar en vigor este método.

– Los gobiernos podrán manipular los datos para obtener los resultados que quieran, pues gran parte del cálculo para la actualización anual se basaría en previsiones arbitrarias sobre años posteriores.

– Proponen que a las pensiones que se inicien a partir de 2015 se les aplique un porcentaje reductor, cada año mayor, con el pretexto de que mejorará la esperanza de vida y el dinero de la pensión habrá que repartirlo entre más años. Es decir, “si vivís más, vivid peor”, lo que no es justo cuando vemos como las élites cuanto más ganan menos aportan. Además en un engaño, porque la gente más rica vive de media muchos más años (unos 10) que la más pobre, por lo que a ésta se le bajaría la pensión para cubrir unos años… en los que mucha ya no viviría.

– Con este sistema sería imposible prever lo que se cobrará al año siguiente. Las personas mayores no podrían hacer planes de vida. Estos recortes son acumulativos. Como en Grecia, podemos llegar a pérdidas del valor real de las pensiones del 30%, 40% o más, sobre todo si pasamos por años de alta inflación.

Hablan de sostenibilidad, pero no han hecho propuestas que aumenten los ingresos y aborden los problemas estructurales (desempleo, economía sumergida, fraude, baja tasa de actividad de las mujeres en una sociedad que no ha asumido la responsabilidad pública ni la corresponsabilidad en los cuidados, injusta estructura de las cotizaciones sociales). ¿Hacían falta “expertos” para que den como “solución” que, si no hay bastante dinero, se bajen las pensiones? ¿Eso es sostenibilidad?

El sistema de pensiones debe tener sostenibilidad social y económica. Para la sostenibilidad social debemos acordar pensiones que permitan que las personas mayores vivan dignamente, con suficiencia económica y autonomía vital. La sostenibilidad económica consiste en tomar medidas políticas que permitan financiar la sostenibilidad social. La sostenibilidad económica no es bajar pensiones, sino planes de empleo, lucha contra el fraude, subida de las cotizaciones de quienes cobran sueldazos y pagan mucho menos que quienes cobran el salario mínimo, servicios públicos de cuidados e impulso de la corresponsabilidad ante ellos. Si recortan, no “sostienen”, desmantelan y desmoronan.

Nadie va a sacarnos las castañas del fuego. A los que nos vienen gobernando no les preocupan nuestras vidas, salvo cuando protestamos. Tenemos que movernos desde abajo y con unidad, en calles, plazas, trabajos, institutos, universidades, aunque en otras cosas tengamos opiniones diferentes. Así hemos parado el euro por receta. Tenemos que exigir a las organizaciones sociales, ya sean sindicatos o de cualquier otro tipo, que planten cara sin ambigüedades a lo que está pasando, porque tenemos que unirnos para defender las pensiones, la sanidad, la educación, la vivienda y la igualdad, en vez de esperar a que nos tiendan la mano los que nos abofetean todos los días. No obstante, no esperemos a que nadie nos convoque, las pensiones, como la sanidad, son cosa nuestra.

Sí se puede. Las pensiones no se tocan

Comisión de Economía-Laboral
Asamblea Popular de Tetuán (movimiento 15M)

 

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