IGUALDAD… SÍ, SE PUEDE Y SE DEBE

El ministerio de Sanidad ha decido que no tendrán derecho a tratamientos de reproducción asistida en el sistema público de salud quienes no hayan realizado, al menos durante un año, prácticas de coito vaginal entre mujer y hombre sin uso de métodos anticonceptivos. La Asamblea Popular de Tetuán rechaza esa discriminación de las mujeres lesbianas, de todas las que quieren ser madres sin recurrir al coito e incluso de las parejas heterosexuales que quieran hijas/hijos sin tener que adaptar sus prácticas sexuales a una totalitaria intromisión del Estado en ellas.

Han intentado quitarnos el derecho a casarnos con quienes queramos. Han excluido de la cartera sanitaria los anticonceptivos de última generación. Pretenden no computar como violencia de género aquellas agresiones que no impliquen la hospitalización de las mujeres durante al menos 24 horas. Quieren restringir aún más el ya restringido derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. A unas mujeres se les quiere imponer la maternidad obligatoria y a otras se les va a dificultar el acceso a una maternidad deseada.

Es una política hostil hacia la igualdad, una política que fomenta la discriminación de las mujeres y de las personas homosexuales o transexuales. Cuando aún faltaba muchísimo por avanzar en el terreno de la igualdad y cuando lo logrado había sido fruto de muchos esfuerzos colectivos, se ha iniciado una vuelta al pasado con una política inspirada en lo que en otros tiempos se llamó “nacionalcatolicismo”, aunque hoy es rechazada también por muchas personas que votaron al PP y por muchas con creencias religiosas que no se sienten representadas en el machismo y la homofobia de unas jerarquías eclesiásticas que, financiadas con mucho dinero público, pretenden que sus dogmas sean leyes que nos impongan cómo vivir.

En vez de fomentar la corresponsabilidad en los cuidados sociales entre hombres, mujeres y sistemas públicos, se incita el “retorno al hogar” de las mujeres. Los precios de las escuelas infantiles públicas han subido escandalosamente, se encarecen o suprimen comedores y transportes escolares, se desmantela lo poco que había en el terreno del apoyo público al cuidado de las personas mayores o en situaciones de dependencia. Sigue suspendida la aplicación de la ley que eleva la duración del permiso de paternidad y sigue sin abordarse un calendario para la equiparación plena entre permisos de paternidad y maternidad.

Las últimas reformas laborales y los recortes en los servicios públicos empujan a las mujeres hacia la inactividad laboral o hacia un empleo a tiempo parcial cada vez más precarizado y desprotegido. Ha crecido de forma notable el número de entrevistas de trabajo en las que se pregunta a las mujeres jóvenes si piensan tener hijos, lo que muchas empresas consideran un impedimento.

La reforma del sistema de pensiones aprobada en 2011 y entrada en vigor el 1 de enero de 2013 también se cebó con las mujeres, al castigar a las personas sin largas carreras de cotización y haber muchas más mujeres en esa situación por haber asumido solas las responsabilidades de cuidado familiar.

No hay libertad ni justicia sin igualdad entre mujeres y hombres, sin respeto al derecho a decidir sobre la maternidad y sobre nuestras relaciones sexuales y vínculos matrimoniales o de cualquier otro tipo. No hay libertad ni justicia sin corresponsabilidad en los cuidados entre hombres y mujeres y sin corresponsabilidad social. No hay libertad ni justicia si las creencias oscurantistas de unos gobernantes, de jerarquías eclesiásticas o de cualquier otro tipo de corriente de pensamiento u organización se privilegian frente a otras opiniones y son impuestas como leyes.

La discriminación por sexo u orientación sexual también es injusticia social. Su superación no es algo secundario que pueda esperar. Tiene que ocupar un papel muy importante en la agenda de objetivos de los movimientos y de las luchas sociales, tanto en lo que se refiere a las reivindicaciones y movilizaciones a realizar, en las alianzas con los movimientos feministas y LGTBI y, por descontado, en la reflexión sobre nuestros propios comportamientos individuales y colectivos y sobre las formas en las que el machismo y la homofobia nos influyen, especialmente a los hombres.

ASAMBLEA POPULAR DE TETUÁN

(movimiento 15M)

2 responses to “IGUALDAD… SÍ, SE PUEDE Y SE DEBE”

  1. Justerini

    No se sí el Gobierno lo hace con afán discriminatorio, lo que si se es que esto tiene que ver con la administración responsable de la animalada de dinero que Mr. Montoro nos sangra.

    La sanidad debe utilizar nuestro dinero en combatir las enfermedades y problemas médicos y sanitarios. La infertilidad es un ejemplo claro.
    Me parece perfecto que alguien que no es estéril ni tiene problemas de fertilidad quiera tener un hijo mediante técnicas de reproducción asistida y me da igual cuál sea su opción sexual. Así es legalmente y así debe ser. Otra cosa es que de nuestros impuestos se gaste dinero de la partida sanitaria en personas y casos que no tienen nada que ver con la salud.

    Mi apoyo y respeto a la opción de tener hijos las parejas de lesbianas, o familias monoparentales, o … pero no con el dinero de nuestros impuestos destinado a sanidad.
    Es como pagar determinados servicios de educación privada con el dinero de todos. Práctica que existe y luchamos por que desaparezca. Es un mero tema de coherencia.

    Por cierto, los argumentos a favor son puramente ideológicos y muy alejados del espiritu anti-partidista y anti-sectario del origen del movimiento 15M.

  2. Antonio

    Hay ocasiones en que uno lee algo que está tan mal que cuesta decidir por dónde empezar a criticarlo. Lamentablemente esta es una de estas ocasiones.

    1. Del comentario anterior se desprende un concepto de salud terriblemente reduccionista y anacrónico. Si definimos la salud como ausencia de enfermedad (dejando de lado la referencia circular implícita que estamos haciendo), cerramos las puertas a muchas coberturas de nuestro sistema sanitario. En una concepción de la sanidad puramente correctiva, es decir, que únicamente busque eliminar enfermedades, no tendrían cabida las vacunas que se aplican a las personas sanas, los tratamientos preventivos (fisioterapia preventiva, por poner un ejemplo), los tratamientos psicológicos (puesto que no hay enfermedad física), la cirugía plástica (una quemadura en la cara no es una enfermedad)… Incluso no tendrían cabida los tratamientos de fertilidad en ningún caso, puesto que no estamos hablando estrictamente de una enfermedad.

    No es esta la sanidad que yo, ni muchos otros queremos. La salud es mucho más que la ausencia de enfermedad. La Organización Mundial de la Salud define la salud de la siguiente manera:

    «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.»

    El propósito de la sanidad pública es velar por la salud de todos los ciudadanos. Debe, por tanto, promover el bienestar físico, mental y social de los ciudadanos. Parte de ese bienestar mental y social es el derecho a la maternidad responsable, por el medio que se elija libremente, sin imposiciones ni condiciones impuestas ideológicamente por el estado.

    2. Es un gran alivio saber que el autor del comentario anterior respeta la decisión de las parejas de lesbianas y de las mujeres solas que deciden ser madres. ¿O no?

    El respeto es mucho más que una declaración de intenciones vacía. Dice que respeta esa opción y esa decisión siempre que sea sin el dinero de sus impuestos. Eso no es respeto. No se está respetando la decisión de ser madre de una mujer cuando se le dice que forzosamente tiene que tener un hombre a su lado. No se respeta el derecho a la maternidad de las mujeres cuando se limita por motivos ideológicos.

    Los requisitos que plantea el ministerio de sanidad suponen una discriminación a muchos niveles. Suponen una discriminación por motivos de orientación sexual, ya que excluye a las parejas de lesbianas. Supone una discriminación por motivos de estado civil, ya que excluye a las mujeres solas. Supone una discriminación por motivo de renta, ya que solo las mujeres con rentas elevadas podrán costearse los tratamientos si estos no son cubiertos por el sistema público.

    3. Por supuesto los argumentos a favor son puramente ideológicos. Como también lo son los argumentos en contra. En política todo son ideologías. El problema es la ideología que subyace a cada uno de los planteamientos. Por un lado tenemos la postura del ministerio de sanidad que persigue perpetuar un modelo de familia y de sociedad convencionales y anacrónicos, que ninguno nos salgamos del perfecto camino que tienen marcado para nosotros. Por otro lado tenemos nuestra postura, que defiende la libertad de las personas para ejercer sus derechos, todos, sin trabas de ningún tipo.

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