Los barrios se musicaprivatizan

De lo público a lo privado hay la misma relación, pero inversamente proporcional, que de la concienciación a la desgana, a mayor inhibición del ciudadano en la participación de ciudadanía más privatizaciones.

La música en las Escuelas Municipales de Madrid, no iba a ser una copla suelta del mal llamado estado del bienestar, y le llegó su turno de privatización por peteneras. En menos de dos años, el Ayuntamiento en connivencia con un sector social que aún puede permitirse el pago de unas tasas a precio de escuelas privadas de música, ha conseguido fragmentar la cohesión social y el derecho a una educación  musical no clasista en la Escuelas Municipales de Madrid.

Tantas décadas del movimiento vecinal madrileño, peleando y concienciando a una ciudadanía difícil, para la conquista de una cultura en igual de condiciones , se evaporan con la llamada crisis económica. Las Escuelas Municipales de Música venían a suplir la carencia de infraestructuras que la ciudad de Madrid tenía y tiene en su versión de la llamada música culta, para no confundirla con la música popular, que es otra cosa y de la que nadie se interesa por desgracia, ya que si tenemos que hablar de folklore éste languidece ya mucho antes de que Agapito Marazuela desapareciera, pero este es otro tema del que no nos ocupamos en este momento.

Me piden que escriba esta carta que, con gusto lo hago, desde la experiencia de haber tenido a mi hija estudiando durante tres años en la Escuela Municipal de Música Manuel Vázquez Montalbán, y que abandonamos tras la subida de tasas por parte del Ayuntamiento.

El proceso de ingreso en las Escuelas Municipales de Música de Madrid se efectúa mediante un sorteo de las solicitudes que se presentan cada curso anual, quedando muchísimas solicitudes sin plaza cada año, había mucha más demanda de enseñanza musical que oferta de plazas, al menos hasta que se duplicaron las tasas. Al inicio del curso 2012-2013, sin previo aviso el Ayuntamiento dejaba sin subvención alguna a las Escuelas de Música, por lo que las contratas que operan en cada una de las Escuelas Municipales de Madrid propusieron unas tasas que casi triplicaban las tasas anteriores.

El Ayuntamiento del partido popular en su incapacidad para comprender la importancia de la preparación cultural de sus ciudadanas y ciudadanos, embebido de su propia arrogancia logra de un golpe sacudirse la responsabilidad de las trece Escuelas de Música de Madrid, ofrecer gratuitamente las instalaciones a las contratas de música privadas, excluir a las niñas/os sin recursos económicos de la educación musical, y lograr una vez más y en otro ámbito de la vida social la rapiña depredadora del liberalismo económico.

No quiero aburrir a nadie con los detalles exhaustivos de las asambleas que se celebraron en las escuelas por parte de los padres y  madres, junto a  los profesores que verían reducidos sus salarios. Hubo manifestaciones en el centro de Madrid, en la Puerta de Alcalá, delante del ayuntamiento, todas ellas festeras y simpáticas, pacíficas y respetuosas, aún así fueron identificados por parte de la policía los padres y madres  que portaban las pancartas a favor de una educación musical pública.

Como siempre ocurre en este nuestro país, las asambleas que se celebraron en las escuelas de música  fueron de más  a menos, la presencia no alcanzaba ni el 10 % de los alumnos matriculados, y a excepción de algunas madres y padres que consiguieron mantener la actividad de protesta en el tiempo y crear una asociación madrileña en defensa de la educación musical pública, el Ayuntamiento de Madrid logró su objetivo.

Las contratas que gestionaban las Escuelas de Música ofrecieron un descuento de las tasas de tal forma que al final, el precio de las mismas se duplicó, me dicen que este año 2013-2014 una contrata se ha quedado con toda la gestión de las 13 escuelas de Música. En este período de algo más de un año, estas Escuelas siguen funcionando, pero se ha roto otro de los lazos de cohesión social en nuestra ciudad, la posibilidad que tenían las familias con pocos recursos económicos de adquirir una plaza de música para sus hijas e hijos ha desaparecido, con sueldos de salarios mínimos, de precariedad, de contratos por horas, etc…., muchas familias no pueden permitirse el lujo de abonar tasas mínimas mensuales de entorno a los 100 euros.

Las Escuelas de Música de Madrid se han privatizado completamente en su gestión y ha desaparecido toda ayuda por parte del Ayuntamiento de Madrid. Se ha perdido otra oportunidad por parte de los ciudadanos de formar cooperativas vecinales para autogestionar estas instalaciones musicales públicas, y sobre todo plantear otras opciones musicales.

Hago un paréntesis en esta crónica para reseñar, no solamente como se pierden oportunidades de participación ciudadana en la gestión de nuestros propios intereses, sino explícitamente como los conceptos de conocimiento musical viene siendo impuestos por el paradigma de la música culta, como si ésta fuera la mejor de las músicas posibles. Quiero hacer desde aquí una reivindicación de las músicas tradicionales populares, de sus instrumentos, de las canciones y sus textos, de todo aquello que relacionaba la vida con su acontecer diario y que poco a poco hemos ido enterrando en los libros de antropología como si fueran usos y costumbres ancestrales. ¿Por qué se oferta en las Escuelas de Música el aprendizaje de instrumentos de música clásica y no de instrumentos de música tradicional y popular?, es que no pueden convivir bajo el mismo techo el violín y la dulzaina

El Ayuntamiento de Madrid, en connivencia con una amplia burguesía madrileña bien asentada y en condiciones económicas holgadas, ha conseguido rizar el rizo, cede suelo público para colegios segregacionistas, construye teatros públicos como los del Canal con precios inasumibles para el asalariado humilde, hace desaparecer  Piscinas Municipales y les regala las instalaciones públicas a gestores privados en el ámbito de la educación musical, ¡toma ya ¡

El concepto de solidaridad por parte de las madres y padres que llevan sus hijos a estas Escuelas Municipales de Música, brilla por su ausencia, los que se pueden pagar las tasas siguen llevando a sus hijas e hijos a la escuela municipal, los que no pueden las tienen que abandonar. Las propuestas que se hicieron en las asambleas en su momento de intentar algún modelo de autogestión, negarse a pagar las tasas y pagar directamente a los profesores, no tuvieron la acogida necesaria.

Una vez más las oportunidades de formarse culturalmente tiene un precio que pagar, y ante todo esto el ciudadano silencioso calla y otorga. Como decía Manuel Azaña, “cómo conseguir que un país insolidario sea solidario cuando más se necesita”. Hace más de 40 años una reseña en el periódico Informaciones, recogía la noticia como novedad que,” un profesor de escuela, llevaba a sus alumnos de un barrio periférico de Madrid a un concierto de música clásica en el Teatro Rea l”, pues con todo lo que ha llovido desde entonces volvemos al mismo sitio.

 

Víctor Almazán.

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